Al encuentro sin karma y sin Kafka

Se encontraba Arturo un dia con ganas de despejarse,se pego un baño,se mudo de ropas,y se largo a dar un paseo.Penso primero ir para el lado del parque independencia,pero desp ues desollo esta primera idea,y tomo rumbo para el parque España.Tenia alguna vaga idea que algo no andaba bien,pero esto que lo acuciaba todavia no era un malestar ni un sintoma,sino una presuncion.Toda su vida estuvo marcada por cosas bellas,el estudio,un trabajo,una novia de la que no se podia quejar,pero habia como un vacio.Su especialidad era ser profesor de historia,el empleo si bien un tanto rutinario, ser un secretario de un estudio juridico,le resultaba no degastante,la idea de servir a alguien que movilizaba todo su ser en pos de causas perdidas como la defensa del trabajador,lo mantenia en vilo,y ciertamente reconfortado.Saberse parte de un movimiento libertario,y no ausente de las problematicas que aquejaban a los mas desposeidos,le brindaban brios para ir todos los dias al empleo sin fastidiarse,a pesar que ya hacia dos decadas que trabajaba alli.No no podemos decir que Arturo fuera como una cariatide sustentando el edificio juridico del beneplacito de aquellos que creen que hay que sostener lo que debe ser una buena etica,ni pretendia consolidarse como un estandarte de la virtud,pero ese halo que se construia alrededor del abogado,su patron, para el cual trabajaba,para ese equipo de hombres de jurisprudencia en el bufete,porque eran varios, lo embriagaba a veces de mucha felicidad.Habia aun asi cierto ruido en el espacio,que aunque fuera de baja frecuencia se hacia oir,como si una oruga que estuviera triturando una planta hiciera oir el sumidero de sus molares que se escuchaban a distancia,una cosa que para un historiador no pasa despercibida,como que se va oliendo el trepidar de un estampido ensordecedor de las papilas gustativas,que van tanteando con reserva,lo que el apetito voraz ha de digerir,tal vez la comparacion fuera poco feliz,pero eso era lo que el empezaba como a percibir en su epidermis,un salto a la pileta sin su agua,un tronar de tambores lejanos que invitaban a un tren del deseo del cual el no habia adquirido el boleto.Como por casualidad ,como quien no quiere la cosa,fue haciendo participe a sus amigos de sus sensaciones,lo que el dio por llamar sus anomalias.Todos sabian de sus interereses ,hobbies,como salir a dar una vuelta en bicicleta para airear su cuerpo,ventilarlo,de tantos ficheros de clientes que en su cabeza se agolpaban,perpetuando la demanda de los deseherados del capital,y sacarse su traje apolillado de clishes que aunque marcaban un estar bien acorde a las circunstancias ,a lo que debe ser,y lo que esta bien ya lo estaba rebasando.No era precisamente estress,ni molicie,ni descompromiso social,sino un algo mas,una dejades narcotica que aunque lo mantenia en vilo, iba como cercenando,acotando sus pasatiempo e intereses mas intimos,menos sociales, como privados.Si era ese mundo el que debia proteger,ese recondito espacio marcado como por un jugador de truco,un dejar de estar acoplado al que diran,y no desoir a su manifiesto amor a su llama,candente hornacina del mas sentido ser intimo que veia como su yo se tornaba como una estatua hieratica para decorar "un frente de estupidez".Ya no leia el periodico,lo fue como abandonado de a poco,solamente la pagina cultural abordaba,cada tanto tomaba par hojear con reserba un libro de alguna corriente historica afin a sus intereses intelectuales,pero eso ya tambien menguaba.El ajedres su pasatiempo,deporte favorito se fue de vaciones con las salidas al teatro con julia.Una Julia que lo contenia,pero habia empezado a dejar transparentar ciertas vacilaciones,huidizas preguntas,envolventes,cavilaciones llenas de crucigramas y acertijos,en el ya el no se sentia parte y asumiendo que ya era algo grande para estos juegos,pueriles juegos ludicos,de bizarros hombres fumando en pipa de agua, cual turcos sentados sobre cojines multicolores,donde Arturo siendo un breque otros asentaran sus nalgas desproporcionadas en relacion a sus yo .Asi que ese dia de febrero del 2001,acobardado de su sempiterno y abultado narcisismo que llevaba a cuestas en su alma negandose a ser sisifo,arrojo desde las barandas del parque España,su pesada carga,una piedra henchida de Rajaes y brahmanes que perfumaban su ilusoria felicidad

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