El era un anciano que deambulaba de noche mortificando las almas,gente que no odia conciliar el sueño,sofocados por el calor interno que los cuerpos tienden a irradiar cuando estan recalentados cuando brilla demasiado el sol.Un astro que trae aromas de pestilencias,que arropa jarabes de oscurantismo,y dedalos en flor.Este anciano de amaneradas maneras de conducirse,y hombre de ramales lluvias que carga con el peso de grises autos que vencen al dique de mares verborragicos,se brindo la tarea de besar la cuna de un joven sin futuro, maniatico de la hora final, maniatado con cordeles a su vejiga henchida de cervezas que mojan la sabana a saladas lagrimas que refutan el argumento de cocodrilos rumiendo al haz de bastos Vasconcelos,iba con celo,y en su mano un baston de mando,un mandaparte reñido con bonaparte y una luna que se maquillaba mirandose en un charco,donde sapos y ranas se arrojaban lamiendo la puz de llagados pies a ese pibe haciendo olas,y ondas espumantes de sublevados suspiros temia que lo llevara a su mundo,donde la tranquilidad no aguarda el pasaje del buque que conduce timoniando a mi o a tu desconsuelo de noches blancas.El hombre de cabelleras canas,teñidas de ambar,perpetuo,perpetuo movimiento sempieterno del jorobado de notre dame y salto sobre mi campanario y aturdio mis rosas,y en pose de viviente estatua emulando a wale,acometio la tarea de blandir su puñal y abrir mi cuello hundiendome en orfeo canonigo cebu bebiendose su caliz,lleno de mi roja bendecida sangre y bebio hasta el hartazgo de mi que soy hoder.
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