Facundo Rojas estaba en apuros tenia los dias contados,tenia una cuenta pendiente con gente del hampa.
Sabia que lo seguian,que revolvian hasta su basura para rastrear con minuciosidad lo que hacia diariamente.
Su telefono estaba pinchado segun fantaseaba,y aunque no lo pudiera probar sabia que en alguna parte de su caseron algun trabajador de esos que alguna vez contrato,no por contactos, para que le resolvieran cosas de mantenimiento, le habia escondido por alli, algun microfono oculto.Facundo solia dar vueltas por alli cuando la ezquizofrenia lo invadia,peregrinando como un alma en pena los callejones de su enrevesada vida.Lo fortuito,el azar no estaba alli junto a el ,haciendole compania,sino un destino ya prefijado por oscuras manos a las cuales a su fragil cuello se ceñian.Un jueves de otoño de 1966 se decidio a salirse de si mismo,a traspasar los muros de su soledad,y abandonar su claustro.Se arrojo a las calles de su ciudad sin la custodia a la que estaba acostumbrado,sus dos matungos ,hombrones de abasto,de pistolas ceñidas al cuerpo,y perros que se desprasitaban a menudo.De cualquier manera se cuido de dejar dicho adonde iba,sin mostrar en lo posible su inseguridad.Marcho despues de cargar su antigua beretta de 1931,hacia la garganta del diablo .Se dirigio con paso que creyo seguro hacia el restaurant,a encontrarse con sus acreedores.En el camino todos se le hacian a un costado,el olor a polvora se olia en el ambiente,y las palomas a su paso volaban en bandadas dejando paso a los cuervos que trepaban a las antenas de television de un edificio Art deco de calle Mitre y Santa fe obras de un tal Leopoldo Schwarz.No tenia lo que se puede llamar hambre,apetito,pero si sed de venganza,queria despellejarlos ,hacerlos trizas,y con sus tripas,anudar su vida nuevamente al carro del nuevo mundo,que hasta el momento le mojaba la oreja,lo sobornaba con infaustas trivialidades de Trivillin haciendole mamadas a Walt Dysney.Asi que cual un dios maori Tangaloa se creyo por un momento un dios creador,y acometio la empresa de enfrentarse cara a cara a la muerte,con mas ayuda que la que le podian proporcionar sus fuerzas que aunque alicaidas o menguadas,habian crecido en el miedo voraz ,en instinto asesino.Cruzo la puerta del restaurant ,que no viene al caso mencionarlo,miro a su alrededor ,buscando un algo, que pudiera suplir sus vacilaciones,cavilaciones por un mentado arrojadizo ser.Ensancho sus hombros al punto que casi rompio su traje,aspiro profundo el aire que olia a cocina francesa,y pronto los diviso,"a ellos",conversando amenamente en el lugar de siempre.No habia concertado citas , asi que los agarro por sorpresa.No dudaron aun en la incertidumbre que les deparo el encuentro en hacerlo sentar,pidiendole al mozo un silla mas.Lo miraron minusiosamente a los ojos,sondearon su rostro,se creyo por un momento que sus ojos chispearian fuego,o que encontrarian un vacio cavernoso en ellos,que les arrojara en sus narices,su plan trazado dias atras.Pero no contaba para su buena fortuna que eran mas tontos que lo que habia pensado.El plan lo habia premeditado con cautela,sabia que estos no se andaban con rodeos,que el dinero que les debia era cuantioso,y que estos ya habian barrido a unos cuantos por menos de lo que el les debia.Por ello sabia que si se presentaba con sus guardasespaldas en un lugar publico,ellos no cavilarian en desmadrar todo,y propiciar una balacera.Sabia que lo tenian por un pollito mojado,despreciable alfeñique,y que sin su banda era huerfano de virilidad.Asi que no se habia equivocado,no sospecharan absolutamente nada,confiaron en si mismos,como las putas se creen que cuando gimen les creemos que estan en celos.Yo Facundo Rojas arroje un vaso de vino sobre sus caras,extraje mi arma rapidamente de la sobaquera y los ahujeree en instantes que me parecieron fugaces,el mozo quiso como correrse protejerlos o ir por auxilios,pero yo estaba fuera de si ,asi que lo mande al infierno con ellos sin que pudiera rezar un padre nuestro,y su uniforme se mancho del color del mejor tinto que hubiera yo pedir.Pegue la vuelta no sin antes con estupor ya que me habia despachado con ellos,observarles sus caras de ave espatula solladas.Sus ultimas,mohines enmohecerian a su señor dios,se los veia en suplicas de parpar,o de insinuarme en sus rostros angelicales que alguien habia pagado el pato por ellos.Me refugie nuevamente en mi,camine hacia la puerta hacia mi cielo,o mi infierno.Afuera la calle estaba atestada de curiosos,nadie me impidio el paso,a cien metros del restaurant se respiraba mejor,se diria que yo estaba en trance de meditacion y extasis,deje llevar mi cuerpo acre al sonido de sirenas policiales que me bendijeron con una calma ensordecedora de "incidentes de palomares"
Sabia que lo seguian,que revolvian hasta su basura para rastrear con minuciosidad lo que hacia diariamente.
Su telefono estaba pinchado segun fantaseaba,y aunque no lo pudiera probar sabia que en alguna parte de su caseron algun trabajador de esos que alguna vez contrato,no por contactos, para que le resolvieran cosas de mantenimiento, le habia escondido por alli, algun microfono oculto.Facundo solia dar vueltas por alli cuando la ezquizofrenia lo invadia,peregrinando como un alma en pena los callejones de su enrevesada vida.Lo fortuito,el azar no estaba alli junto a el ,haciendole compania,sino un destino ya prefijado por oscuras manos a las cuales a su fragil cuello se ceñian.Un jueves de otoño de 1966 se decidio a salirse de si mismo,a traspasar los muros de su soledad,y abandonar su claustro.Se arrojo a las calles de su ciudad sin la custodia a la que estaba acostumbrado,sus dos matungos ,hombrones de abasto,de pistolas ceñidas al cuerpo,y perros que se desprasitaban a menudo.De cualquier manera se cuido de dejar dicho adonde iba,sin mostrar en lo posible su inseguridad.Marcho despues de cargar su antigua beretta de 1931,hacia la garganta del diablo .Se dirigio con paso que creyo seguro hacia el restaurant,a encontrarse con sus acreedores.En el camino todos se le hacian a un costado,el olor a polvora se olia en el ambiente,y las palomas a su paso volaban en bandadas dejando paso a los cuervos que trepaban a las antenas de television de un edificio Art deco de calle Mitre y Santa fe obras de un tal Leopoldo Schwarz.No tenia lo que se puede llamar hambre,apetito,pero si sed de venganza,queria despellejarlos ,hacerlos trizas,y con sus tripas,anudar su vida nuevamente al carro del nuevo mundo,que hasta el momento le mojaba la oreja,lo sobornaba con infaustas trivialidades de Trivillin haciendole mamadas a Walt Dysney.Asi que cual un dios maori Tangaloa se creyo por un momento un dios creador,y acometio la empresa de enfrentarse cara a cara a la muerte,con mas ayuda que la que le podian proporcionar sus fuerzas que aunque alicaidas o menguadas,habian crecido en el miedo voraz ,en instinto asesino.Cruzo la puerta del restaurant ,que no viene al caso mencionarlo,miro a su alrededor ,buscando un algo, que pudiera suplir sus vacilaciones,cavilaciones por un mentado arrojadizo ser.Ensancho sus hombros al punto que casi rompio su traje,aspiro profundo el aire que olia a cocina francesa,y pronto los diviso,"a ellos",conversando amenamente en el lugar de siempre.No habia concertado citas , asi que los agarro por sorpresa.No dudaron aun en la incertidumbre que les deparo el encuentro en hacerlo sentar,pidiendole al mozo un silla mas.Lo miraron minusiosamente a los ojos,sondearon su rostro,se creyo por un momento que sus ojos chispearian fuego,o que encontrarian un vacio cavernoso en ellos,que les arrojara en sus narices,su plan trazado dias atras.Pero no contaba para su buena fortuna que eran mas tontos que lo que habia pensado.El plan lo habia premeditado con cautela,sabia que estos no se andaban con rodeos,que el dinero que les debia era cuantioso,y que estos ya habian barrido a unos cuantos por menos de lo que el les debia.Por ello sabia que si se presentaba con sus guardasespaldas en un lugar publico,ellos no cavilarian en desmadrar todo,y propiciar una balacera.Sabia que lo tenian por un pollito mojado,despreciable alfeñique,y que sin su banda era huerfano de virilidad.Asi que no se habia equivocado,no sospecharan absolutamente nada,confiaron en si mismos,como las putas se creen que cuando gimen les creemos que estan en celos.Yo Facundo Rojas arroje un vaso de vino sobre sus caras,extraje mi arma rapidamente de la sobaquera y los ahujeree en instantes que me parecieron fugaces,el mozo quiso como correrse protejerlos o ir por auxilios,pero yo estaba fuera de si ,asi que lo mande al infierno con ellos sin que pudiera rezar un padre nuestro,y su uniforme se mancho del color del mejor tinto que hubiera yo pedir.Pegue la vuelta no sin antes con estupor ya que me habia despachado con ellos,observarles sus caras de ave espatula solladas.Sus ultimas,mohines enmohecerian a su señor dios,se los veia en suplicas de parpar,o de insinuarme en sus rostros angelicales que alguien habia pagado el pato por ellos.Me refugie nuevamente en mi,camine hacia la puerta hacia mi cielo,o mi infierno.Afuera la calle estaba atestada de curiosos,nadie me impidio el paso,a cien metros del restaurant se respiraba mejor,se diria que yo estaba en trance de meditacion y extasis,deje llevar mi cuerpo acre al sonido de sirenas policiales que me bendijeron con una calma ensordecedora de "incidentes de palomares"
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