Y William Tsien Norton paseaba su humanidad por la vida,como un fantasma,sin oler a cieno ni cibario.Contaba con su frondoso prontuario de hipnoticos malechores de todas las epocas que con su influjo lo habian inducido a renegar de la senda del bien.No poseia mascaras,ni acopio de ballestas de ninguna orden en la cual hubiera pertenecido Leonardo Da Vinci.Fraguaba niveos atardeceres como quien dice me paresco un poco a Qintilliano,pero soy menos conocido que Quirino,asumiendo que su vida seria sorber de la cajeta de una loba harto conocida que no gusta lucir su sombrero canotier de gondoleros o actores de vodevil.Las personas pasaban a su lado sin percatarse que el las sometia a su interrogatorio de cantata,de cantero que arma con sus palabras el colca por si arreciaban tiempos peores.Todos desoian el que el estuviera alli en el preciso momento en el que todos pecaban mientras lo cocinaban como si fuera ,"el insondable" y fuera carapulca,o un rico sorbo de carapucho para delirarlos en la mejor escena del enlabio .No poseia corporeidad,solamente todos se percataban que estaba alli insuflandoles vida de semblanza y signatura,para que todos pudieran sentirse artistas de topiquero o amantes de toca-vita o vitaliano tocando su organo de vitualla vituperable.Su mania era desorientarlos,mecerse entre ellos,tocarlos ,herirlos,someterlos a sus escudrinamientos de alguien que se creia sondeado por Inigorio aunque el fuera un puerco que aborrecia todo, hasta Enoc.En fin el era un hombre invisible un enjuagadientes de tu enlistonado que no dudaba de ser tu espantapajaros de tu huerta que huele a limones y a heresiarcas como Sabelio,es decir todo un asco.
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