Canto la dicha,verseo a la muerte,molesto al alquitran.Amurallo mi risa,mezo y peso mi olfato.Tiendo el puente al rizoma,macero una idea,me aclimato a mis devenires y me entierro en mis ayeres.Me avejento en tus odiosas dichas de rupias,y profano tu atardecer.Me levanto como rencuajo a orinar la tempestad del bigamo,binomio del pentagono.Y como disfrazado gaviero me nutro en la sabia de caracoles perdidos que traen ecos de barcos merovingios.Soy cuna de tu paraiso,como eden de tu senil seniqueismo,espero el arrullo de odiosos penates que no se hacen cargo del maiz.Y como dios del columpio me refugio en el caladio.Si mañana te despeina el viento,o el aguacero cubre tu cuerpo de aceite cuto,molere mis palos y armare ronchas en mi brazo cercenado.Trepare cielos de fuegos como regare bombas de estruendo como bejin,e imitando al muchacho lloron que alucino ser lucifer.Fechoria del impostor,monigote del museo que antecede a un decoro que se mufa del baniano asi podre cantar loas al carcamal que no litigue conmigo.La llave maestra se encuentra atorada en un desaguadero,donde el reo reza a Esculapio.Pitando a una pitoniza,que molesta a Esquines cuando se levanta a ronronear a Deyanira.Me gusta mascar coca,y remarme en mis oceanos de placebo de barajadura en el baptisterio de mi Pisa(nelo)leon de la carda de editorial Pluma
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