Presa del terror se refugio en los suyos,siempre era asi.No pudo con su genio,aun en la adversidad encontro el temple para asegurarse el mantener en vilo su orgullo.Nada sabia sobre el futuro,ni podia conjeturar que pasaria en el instante preciso en el que se dijera asi mismo estoy en el aqui y en el ahora.Pero eso a Joaquin poco le importaba,sabia que todo lo que hiciera o omitiera formaba parte de su construccion.Un que hacer que se diseminaba por tradicion oral o escrita,y asi iba creciendo su fama.Su escudo no formaba parte con la escuderia real,ni con personas,si asi uno las puede llamar que acercan viveres al terreno enemigo.Sabia eso si hacerse de buenos amigos,con proverviales dichos,y un pasado de olimpicas victorias aun en la derrota.
Pasaba el tiempo,no rememorando,ni leyendo cronicas de sucesos que ya lo habian tenido por protagonista.Se despachaba por el mundo siendo no encomendero,se hacia cargo de sus cosas,como el aguila libre surcaba el cielo.Aunque no ruin y generoso con los otros que eran uno con el,no podia regalar tiempo,aunque ser, lo estimulaba a ser parte de las estrellas,e infinito como el cosmos.El era su mismo reloj de arena,un cuantioso memorandun que se agiornaba constantemente sin extraviarse en un mundo donde estar al dia y ser joven es cagarse en los principios.La magia no era tal,ni una fantasia soñada por unos cuantos,sino el prolegomeno de algo pujante.El terror en el se disolvio,como la tierra de un pantanal se traga los bichos para que en un futuro algun afamado arqueologo los desentierre y nos ilustre de una epoca a lo que no se podra volver,a no ser que estemos locos de remate,se dijo a si mismo Joaquin mirando con cariño como se habian armado culturalmente sus vastos proletarios que habia parido en su extensa trayectoria a lemures ni ñandues
Pasaba el tiempo,no rememorando,ni leyendo cronicas de sucesos que ya lo habian tenido por protagonista.Se despachaba por el mundo siendo no encomendero,se hacia cargo de sus cosas,como el aguila libre surcaba el cielo.Aunque no ruin y generoso con los otros que eran uno con el,no podia regalar tiempo,aunque ser, lo estimulaba a ser parte de las estrellas,e infinito como el cosmos.El era su mismo reloj de arena,un cuantioso memorandun que se agiornaba constantemente sin extraviarse en un mundo donde estar al dia y ser joven es cagarse en los principios.La magia no era tal,ni una fantasia soñada por unos cuantos,sino el prolegomeno de algo pujante.El terror en el se disolvio,como la tierra de un pantanal se traga los bichos para que en un futuro algun afamado arqueologo los desentierre y nos ilustre de una epoca a lo que no se podra volver,a no ser que estemos locos de remate,se dijo a si mismo Joaquin mirando con cariño como se habian armado culturalmente sus vastos proletarios que habia parido en su extensa trayectoria a lemures ni ñandues
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