Una memoria que no se traiciona

Hoy me refugie en mi memoria,una memoria que se expande,que engulle talones,que se envuelve en amiantos.Que recorre carreteras,que lame soles,que cifra ausencias,pero las talla en libros sagrados de artistas.Compadesco a mi propio tribunal de encierro,de agonia y ezperanza,amarrando sudaderas.Viviendo la espuma que vierte el mar en caballitos de marmol.Resumo perezas y certezas en sandalias de cotillon.Reviento como la polvora,escupo migraneas y me ciño la corona del buen perdedor.
Enciendo mi pipa construida de cadalzos,macerando una idea perfida que ya no rumia,ni saca los pies fuera del plato.Embalsamo lastimosas voces,perreo al gato que come ratones.Busco al queso que se construye con el guzano que se mece en la tunica de Astarte.Trepo escaleras,y las bajo  a saltos,pisando lagartos de cola de piano.Si existe un lugar donde no se halla el que se rie de si mismo,le creceran alambres de puas en sobaqueras emulando al chivo que no leyo la granja de Orson Wells.Si supiera el arcano secreto de mis voces no venderia mi risa al diablo,ni chamullaria con sus bufones que se engolan engolfandose en un Prado.Soy mi cuerda,mi tendon de aquiles,soy la flecha en mi arco de triunfo en Paris,como  risa solapada en una bianda de acero,un recetario medico de mi yo que clama al camaron que deje caer su mascara.

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